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Marzo de 2020 será recordado como el mes en el que la vida de millones de personas cambió radicalmente. La pandemia del COVID-19 ha alterado el modo de vida del planeta. Las rutinas diarias se han visto modificadas y las relaciones sociales han tenido que cambiar de formato y frecuencia.

Estamos viviendo tiempos convulsos, cargados de emociones y sensaciones difíciles. El miedo a enfermar, la incertidumbre por cuánto tiempo durará y qué nos deparará el futuro son preocupaciones que, desde hace ya algunos meses, rondan por las mentes. Todo esto sumado a la constante lluvia de noticias y el exceso de información errónea, hace que la sensación de indefensión y de falta de control aumenten considerablemente.

La situación actual está generando multitud de estresores. Las medidas sanitarias tomadas como el distanciamiento y el aislamiento social unidas a las presiones financieras, generan una serie de emociones dolorosas y difíciles de sostener y digerir; la soledad, la incertidumbre, el miedo, son algunas de las emociones desagradables que pueden aumentar el estrés y la ansiedad de manera considerable.

La respuesta de estrés, es una respuesta de emergencia que se inicia ante una presión o amenaza. Es una reacción normal ante las exigencias de la vida que nos ha ayudado a sobrevivir a lo largo de los años. El problema surge cuando ese estrés se mantiene en el tiempo, como está sucediendo en la situación de crisis sanitaria actual. Una situación difícil sostenida en el tiempo puede producir estrés duradero, ansiedad y el empeoramiento de la salud. Aprender a sostener de manera adecuada las emociones dolorosas será de gran ayuda para generar respuestas adecuadas en los diferentes momentos.

Medidas de Auto-cuidado

En un mundo y momento tan cambiante y lleno de incertidumbre, decidir llevar a cabo aquellas cosas que sí dependen de nosotros, puede marcar la diferencia a la hora de experimentar más o menos malestar. El autocuidado proporciona el equilibrio que nos impulsa a tomar el mando de esa parte que, habitualmente, está bajo nuestro control.

¿Qué podemos hacer? A continuación se detallan ciertas pautas que pueden servir de ayuda para conseguir salud y bienestar.

  • Higiene del sueño. Mantener horarios regulares de sueño; no tomar sustancias excitantes a partir de cierta hora del día; evitar las siestas largas, etc, son algunas de las medidas a tomar para cuidar el descanso y el sueño.
  • Deporte. El ejercicio físico es un gran aliado a lo largo de la vida y en momentos estresantes, todavía más.
  • Dieta saludable. Como decía Hipócrates: “que la comida sea tu alimento y el alimento, tu medicina”.
  • Disminuye el tiempo que pasas viendo tv o en redes sociales. Trata de no caer en el aluvión de información sobre muertes e infectados. Busca información contrastada y limita su consumo.
  • Medita. Multitud de estudios avalan los más que comprobados beneficios del hábito de meditar. La meditación refuerza el sistema inmunitario y el bienestar personal.
  • Trata de mantener el contacto social. Habla con personas queridas; presta apoyo a aquellos que estén pasando un momento difícil, ya sea a través de un WhatsApp o una llamada, en caso de no poder estar cerca de la persona en sí; comparte consejos e información útil, etc.

Si a pesar de llevar a cabo estas medidas, se sigue experimentando, dificultad para dormir, patrones de alimentación alterados, apatía, desmotivación, ansiedad o malestar generalizado, etc, tal vez sea necesario consultar con un profesional.

Ya sea de manera presencial u online podemos trabajar juntos para, de esta manera, recuperar y mantener el equilibrio y el bienestar tan necesarios en estos duros momentos.